El secreto de un buen mosaico está en dos detalles: cubos firmes (por eso las gelatinas de colores se preparan con menos agua de la que indica el envase) y una base láctea templada — nunca caliente — para que no derrita los cubos al verterla.
Ingredientes
Para 8 raciones · 40 min de preparación + 7 h en total
- 3 sobres de gelatina de sabores y colores distintos (fresa, piña y uva, por ejemplo)
- 1 sobre de gelatina neutra (unos 10 g)
- 750 ml de agua para las gelatinas de colores
- 100 ml de agua fría para la gelatina neutra
- 400 ml de leche evaporada
- 120 ml de leche condensada
Preparar los cubos de colores
Prepara cada gelatina de sabor por separado con 250 ml de agua caliente — algo menos de lo que indica el envase, para que queden firmes. Viértelas en recipientes bajos y deja cuajar en la nevera unas 3 horas. Córtalas en cubos de bocado.
Preparar la base láctea
Hidrata la gelatina neutra en los 100 ml de agua fría durante 5 minutos y disuélvela al calor suave. Mezcla la leche evaporada con la leche condensada y añade la gelatina disuelta, removiendo bien. Deja templar.
Montar el mosaico
Reparte los cubos de colores en un molde grande, alternando colores. Vierte encima la base láctea templada, con cuidado de no mover los cubos. Lleva a la nevera un mínimo de 4 horas y desmolda en frío.
💡 Truco de cocina: para desmoldar sin drama, pasa la base del molde 5 segundos por agua caliente y vuelca sobre el plato de servir. El corte en porciones queda más limpio con el cuchillo mojado en agua fría.
En la despensa de la casa: el frasco de la fórmula de la libreta — la medida exacta, sin prepararla cada día.