El punto crítico es uno solo: la gelatina tiene que estar semicuajada — espesa como una clara de huevo, ni líquida ni firme — en el momento de batirla con la nata. Si está líquida, la espuma se separa en dos capas; si está cuajada, quedan grumos. Con el punto justo, el resultado es una nube uniforme.
Ingredientes
Para 8 raciones · 25 min de preparación + 5 h en total
- 1 sobre grande de gelatina de fresa (85 g)
- 250 ml de agua hirviendo
- 250 ml de agua fría
- 400 ml de nata fría para montar (o leche evaporada muy fría)
Disolver y semicuajar
Disuelve la gelatina de fresa en el agua hirviendo, añade el agua fría y remueve. Lleva a la nevera hasta que espese sin cuajar del todo: la textura debe recordar a una clara de huevo.
Montar la nata
Bate la nata muy fría hasta que doble su volumen y forme picos suaves.
Batir y cuajar
Incorpora la gelatina semicuajada a la nata en un hilo, batiendo hasta obtener una espuma rosa uniforme. Vierte en el molde y lleva a la nevera un mínimo de 4 horas antes de servir.
💡 Truco de cocina: si usas leche evaporada en lugar de nata, métela 30 minutos en el congelador antes de batirla — muy fría monta mucho mejor y la espuma gana volumen.
En la despensa de la casa: el frasco de la fórmula de la libreta — la medida exacta, sin prepararla cada día.