Dos claves para que la fruta quede «flotando»: las fresas tienen que estar bien secas (la gelatina no se agarra a la fruta húmeda) y la primera capa se cuaja a media altura, para que las fresas queden ancladas de pie antes de cubrirlas del todo.
Ingredientes
Para 8 raciones · 35 min de preparación + 6 h en total
- 12–14 fresas medianas, limpias y bien secas
- 1 sobre grande de gelatina de fresa (85 g)
- 600 ml de agua para la gelatina de fresa
- 400 ml de leche
- 100 ml de leche condensada
- 7 g de gelatina neutra (unas 4 hojas)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Encapsular las fresas
Prepara la gelatina de fresa con el agua indicada y deja templar. Coloca las fresas de pie en la base del molde, con la punta hacia arriba, y vierte gelatina hasta cubrirlas a media altura. Cuaja en la nevera 1 hora y vierte el resto de la gelatina hasta cubrirlas por completo. Cuaja otras 2 horas.
Preparar la base blanca
Hidrata la gelatina neutra en agua fría 5 minutos. Calienta la leche con la leche condensada y la vainilla sin que hierva, y disuelve dentro la gelatina escurrida. Deja templar por completo.
Montar y desmoldar
Vierte la base blanca templada sobre la capa de fresas ya cuajada y lleva a la nevera un mínimo de 3 horas. Desmolda en frío sobre el plato de servir: las fresas quedan suspendidas y a la vista al cortar.
💡 Truco de cocina: seca las fresas con papel de cocina justo antes de colocarlas y elige piezas del mismo tamaño — el corte queda simétrico y cada ración se lleva su fresa entera.
En la despensa de la casa: el frasco de la fórmula de la libreta — la medida exacta, sin prepararla cada día.